Paco Hernández / Reportero de Guardia

Sin duda, el anuncio que hizo el gobernador Julio Menchaca Salazar, el pasado viernes, en el marco de su Cuarto Informe de Gobierno, generó grandes expectativas, en lo que respecta a obras.

Ampliación de cuatro a ocho carriles de la carretera México-Pachuca (tramo Téllez-Arco Norte); culminación del eje vial transversal Actopan-Atotonilco el Grande; y la construcción, encausamiento y terminación de vialidades en concreto hidráulico del Río de las Avenidas (Desde la antigua carretera La Paz hasta el bulevar Las Torres) fueron enumeradas por el mandatario estatal.

Los tres, proyectos ambiciosos de largo alcance que durante los sexenios de los gobernadores Omar Fayad Meneses y Francisco Olvera Ruiz fueron prácticamente olvidados, por su alto costo en dinero, y porque literalmente era dar continuidad a proyectos que no eran suyos, sino de su antecesor Miguel Ángel Osorio Chong.

Obras de gran beneficio, dos, para la zona metropolitana de Pachuca, principalmente para la zona sur, donde el crecimiento anárquico está desbordado y la calidad de vida de los habitantes está siendo mermada por graves problema, como la escasez de agua e inseguridad, por citar algunos.

Y la tercera, que es la culminación del eje transversal que unirá al municipio de Actopan con el de Atotonilco el Grande, pero lo más importante, que unirá a la autopista México-Querétaro con la carretera federal México-Tampico.

Queda claro que las tres inversiones en obra anunciadas por el gobernador Julio Menchaca Salazar -vuelvo a decir- son de largo alcance y de gran impacto, pero, sobre todo, de enorme beneficio económico y social para las zonas donde se pretenden llevar a cabo.

Lo único que me preocuparía, como ciudadano y columnista, es saber si le alcanzará el tiempo para poder concluirlas.

No se trata de obras de dos o tres millones, o de 10 ó 15 millones, sino de proyectos de construcción de más de cinco mil cien millones de pesos.

Sí, miles de millones de pesos que en este momento no se tienen en la mano; es decir, no existen en las arcas del Gobierno del Estado, y para poder ejecutarlos como se tiene planeado, hay que esperar a que la Federación, también llamado Gobierno de la República, los pueda transferir para hacer realidad las grandes obras.

No hay duda que ya están autorizados -eso queda claro-, de lo contrario, el gobernador Menchaca Salazar no los hubiera anunciado a bombo y platillo.

Tampoco hay duda de la estupenda relación que lleva el mandatario estatal con la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y que seguramente estos y otros temas ya han estado sobre la mesa presidencial antes de ser aprobados.

Lo que al REPORTERO DE GUARDIA hace dudar si los tiempos les alcanzarán, son los dos procesos electorales consecutivos que vivirá el estado de Hidalgo, tanto en el 2017 como en el 2018.

Tiempo de elecciones donde los órganos electorales, en este caso el IEEH (Instituto Estatal Electoral de Hidalgo) y el INE (Instituto Nacional Electoral), pueden ordenar parar los trabajos durante lapsos de tiempo que hoy no se tienen considerados, o no se pudieran tener considerados, durante la época de campañas.

De concretarse los tres proyectos de obra en tiempo y forma -como deseamos que sea-, la ciudad de Pachuca y la región Actopan-Atotonilco el Grande tendrían una nueva cara, sin duda.

Sólo que son beneficios que, hasta que se tienen, pueden ser palpables.

Por CódigoH

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