Paco Hèrnàndez / Reportero de Guardia

La pregunta es obligada: ¿Se refleja el beneficio de 600 millones de pesos invertidos en obras viales, que repercutirían en mejor movilidad para Pachuca?

La respuesta, a título personal, es no. La contestación de muchos pachuqueños, según su libre óptica, coincide con un “no”. Sólo algunos argumentan que “es cuestión de tiempo”.

No es porque se trate de minimizar o desprestigiar lo hecho. No, de ninguna manera. Se trata de reflexionar sobre el trabajo que se ha realizado y los resultados que se han alcanzado con ello.

Lamentable es que la inversión de 600 millones de pesos que hizo el Gobierno del Estado para rehabilitar las principales vialidades, y en consecuencia mejorar la movilidad en la zona metropolitana de Pachuca, casi pasa desapercibida.

No se ve; no se siente. El caos prevalece todos los días. La ciudad por momentos se colapsa

Para algunos, algo normal; para otros, los menos, se avanza poco a poco en atender lo que prácticamente estaba abandonado.

Obras viales, con costo de 600 millones de pesos -hasta el 2025- que se llevaron a cabo en los seis principales accesos que conectan la periferia con la zona urbana de la ciudad capital, como son los bulevares Felipe Ángeles, Everardo Márquez, Nuevo Hidalgo, Minero, Centenario y Panorámico.

Trabajos cuyo objetivo principal, se reitera, fue la rehabilitación vial, para en consecuencia mejorar la movilidad no únicamente en la capital del estado, sino en toda su zona conurbada.

Por lo menos esa fue la justificación que dio el secretario de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (SIPDUS), Alejandro Sánchez García, y que hoy, se ve reflejado, no cumplió con su propósito.

Las intensas lluvias, para algunos llamadas “atípicas”, pueden ser en estos momentos la causa que justifique vanamente los colapsos que vive la ciudad a diario, no en las llamadas “horas pico”, sino prácticamente todo el día, casi a toda hora.

Por lo menos, en estos días, esta será la excusa perfecta de Sánchez García, ante el grave problema que azota a la ciudad capital, con enormes anegaciones.

Sin embargo, para los que tienen la necesidad de andar en la calle, manejando un auto, otra es la realidad. Son ellos a quienes, sin duda, se le puede creer, porque son ellos, sin duda, los que padecen el peregrinar, el cual se ha convertido en un martirio.

Amas de casa, padres de familia, empleados, comerciantes, estudiantes  y toda la gente que a diario conduce un automóvil en Pachuca, tienen el mismo concepto, en este momento, sobre el tráfico vial: Es un desastre.

Son ellos, los taxistas y los choferes de transporte público, quienes pueden medir el grado de irritación de la ciudadanía. Son ellos, los que pueden decir si ha mejorado o no la movilidad en la capital del estado, en el último año.

La idea de pavimentar los accesos viales a la ciudad con concreto hidráulico fue excelente. Ni qué discutir, ni qué hablar. Es digno de reconocer.

Queda claro que las obras no eran necesarias, sino muy necesarias, porque gran parte de los bulevares prácticamente estaban hechos pedazos. Vías supuestamente rápidas, completamente intransitables, en el abandono total.

Pero lo que poca gente sabe, es que, en algunas obras, no consideraron la rehabilitación total del drenaje, no el doméstico o comercial, sino el pluvial, el que tiene que ver precisamente con la captación y escurrimiento del agua de lluvias, el que debe rehabilitarse con tubería especial de por lo menos 26 pulgadas, para cumplir sin problema su función.

Solamente hay que voltear a ver la millonaria obra vial del bulevar Everardo Márquez, en su enlace con la carretera Pachuca-Ciudad Sahagún, donde simplemente se les olvidó construir coladeras para el desagüe.

Un asunto vergonzoso, ocasionado por la Secretaría de Obras Públicas Estatal, hoy llamada Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (SIPDUS), donde, en su momento, el gobernador Julio Menchaca Salazar tuvo que salir a dar la cara para reconocer el gravísimo error de planeación y ejecución de obra que existió.

Error que no fue del mandatario, sino del secretario Alejandro Sánchez García, que tuvo que ser remendado con trabajos que -a la vista de quienes circulan y habitan por el lugar- no cumplieron tampoco con su meta, porque se sigue inundando igual que antes, y la movilidad es prácticamente nula.

Obras viales, las de los seis bulevares, con 600 millones de pesos, que eran de gran importancia, debido al pésimo estado en que se encontraba la carpeta asfáltica, pero que, en el asunto de movilidad, parece que nada pudieron resolver.

Más de 600 millones de pesos de inversión que, por falta de planeación -queda en evidencia-, están muy lejos de verse reflejados en la satisfacción ciudadana, quien termina siendo el mejor juez para calificar lo que se ha hecho, lo que se ha dejado de hacer, o lo que se ha hecho mal.

Por CódigoH

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